¡Bienvenido a la Guía del Cuidador!

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¿Eres Cuidador?

Eres cuidador si tus responsabilidades con tu ser querido incluyen hacer la compra, coordinar citas, administrar medicamentos o finanzas, hacer diligencias, entre otras.

Te encargas de hacer la compra, limpieza del hogar, diligencias o ayudas con su higiene personal.

Estás a cargo de coordinar su cuidado, incluyendo su atención médica, llevarle a sus citas y conseguir sus medicinas.

Provees ayuda con su terapia física, administración de medicamentos, limpieza de heridas y otros procedimientos médicos.

Estás a cargo del manejo de sus finanzas, responsabilidades económicas o asuntos legales.

Haz un plan

No importa si ya cuidas a alguien o estás empezando a notar señales de alerta en tus padres u otro familiar envejeciente o con discapacidad, lo importante es que te organices y traces un plan de acción. Esto incluye contar con todos los documentos legales y financieros, asegurar el apoyo y cooperación de otros miembros de la familia y, sobre todo, en la medida que sea posible incluir a la persona que cuidas en esos preparativos para que se sienta segura.

Abre las líneas de comunicación

Cuidar a otra persona es una tarea enorme y un compromiso a largo plazo. Quienes mejor balancean este trabajo son aquellos que cuentan con el apoyo y cooperación del resto de la familia. Además, es importante hacerlo mientras tu familiar todavía pueda tomar decisiones.

No importa la etapa en la que te encuentres, si tienes familia, convócala para discutir cómo van a trabajar con las necesidades económicas y de cuidado de tu familiar. Entre los temas más importantes, considera incluir:

Trabajo en equipo y división de las tareas

Por ejemplo, quiénes se encargarán de la compra, mantenimiento de la vivienda, pago de cuentas, coordinación del cuidado de salud, transportación a citas, entre otras.

Apoyo económico

Cuál será la aportación de dinero de cada uno, en caso de que tu familiar no cuente con los medios económicos para su sustento.

Cuentas claras

Si tu familiar cuenta con una pensión, cheque de Seguro Social, propiedades, cuentas de ahorro o cualquier otra fuente de ingreso, es importante que lleguen a un acuerdo sobre cómo se utilizará ese dinero y qué tipo de rendición de cuentas se hará. Esto último es clave para mantener las buenas relaciones familiares y evitar malentendidos. Para facilitar los pagos, consideren asignar esta tarea a un miembro de la familia y establezcan cómo y con qué frecuencia debe dar un informe de los gastos.

Otros dependientes

Si hay un menor o adulto mayor (con o sin discapacidades) que dependa de tu familiar, discutan cómo se va a compartir esa responsabilidad. En caso de personas con necesidades especiales, deberán asegurarse de que obtenga todos los beneficios disponibles, tales como beneficios por discapacidad del Seguro Social y cualquier otro que aplique. Otro escenario es el de un cónyuge sobreviviente, lo que podría incluir asumir la supervisión de sus beneficios, asegurar que sea el beneficiario de la cuenta bancaria, la póliza de seguro de vida y los beneficios de jubilación de tu ser querido.

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